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Preguntas sobre la Misa

Estas son las dudas que más se repiten y que casi nadie se atreve a preguntar.

Para todos

22 preguntas de este bloque

Abre una pregunta para ver la respuesta corta, el porqué y dónde está la fuente.

Respuesta cortaEs el mismo sacrificio de Jesús en la cruz, que se hace presente en el altar, y el banquete en el que recibimos su Cuerpo y su Sangre. No es una reunión ni una ceremonia de recuerdo.

En la Última Cena Jesús tomó el pan y dijo "esto es mi cuerpo", y mandó: "hagan esto en memoria mía". Cada Misa cumple ese mandato. No se repite el Calvario, porque Cristo murió una sola vez; lo que ocurre es que aquel único sacrificio se hace presente aquí y ahora para que podamos participar de él. Por eso el Concilio Vaticano II la llamó fuente y culmen de toda la vida cristiana: de ahí sale todo lo demás y hacia ahí va todo lo demás.

Dónde estáCIC 1322-1327, 1366-1367.

Respuesta cortaCuatro: ritos iniciales, liturgia de la Palabra, liturgia eucarística y ritos de conclusión. Las dos centrales son la Palabra y la Eucaristía, y juntas forman un solo acto de culto.

Es la misma estructura del camino de Emaús: primero Jesús les explicó las Escrituras por el camino, y después lo reconocieron al partir el pan. En los ritos iniciales nos reunimos y pedimos perdón; en la Palabra Dios nos habla; en la liturgia eucarística se ofrece el sacrificio y comulgamos; en los ritos finales somos enviados. Por eso conviene llegar antes del comienzo: cada parte prepara la siguiente.

Dónde estáCIC 1346, 1408; OGMR 28.

Respuesta cortaPorque no es un saludo entre personas. Al responder así no se saluda al sacerdote como individuo, sino al don que recibió en su ordenación y por el cual actúa en nombre de Cristo.

La fórmula viene de san Pablo, que termina varias cartas diciendo "el Señor esté con tu espíritu" (2 Tim 4,22; Gal 6,18; Flp 4,23). Por eso ese saludo solo lo dice el sacerdote o el diácono, nunca un laico que dirija una celebración. Y por eso la respuesta correcta no es "y contigo" ni "y con tu espíritu también".

Dónde estáOGMR 50; Misal Romano, Ordinario de la Misa.

Respuesta cortaDe pie en los ritos iniciales, el Evangelio, el Credo, la oración de los fieles, el prefacio y el Padrenuestro. Sentados en las lecturas, el salmo, la homilía y la presentación de ofrendas. De rodillas en la consagración.

Cada postura significa algo. Estar de pie es la actitud del que está atento, dispuesto y en camino, y es la postura del resucitado. Sentarse es la actitud de quien escucha y acoge. Arrodillarse expresa adoración y humildad ante Dios. Las posturas comunes no son un detalle: manifiestan que somos un solo cuerpo y ayudan a rezar con todo el ser, no solo con la mente.

⚠️ Atención. Desde el Santo hasta la comunión hay variaciones legítimas según el país. En unos lugares se permanece de rodillas todo ese tiempo y en otros solo durante la consagración. El propio Misal lo permite. Conviene seguir siempre la costumbre de la propia parroquia.

Dónde estáOGMR 42-43; CIC 1387.

Respuesta cortaEs doblar la rodilla derecha hasta el suelo. Está reservada al Santísimo Sacramento y, el Viernes Santo, a la Santa Cruz.

La genuflexión es un signo de adoración, y por eso se dirige solo a Cristo presente en la Eucaristía. Se hace al entrar y al salir del templo si el sagrario está en el presbiterio, y siempre que se pase por delante de él. Debe hacerse despacio y con la rodilla tocando realmente el suelo: una genuflexión apurada no expresa nada.

Dónde estáOGMR 274; CIC 1378.

Respuesta cortaCuando el Santísimo está expuesto en la custodia o en el copón abierto. Entonces se dobla la rodilla derecha y, si se está delante de la exposición, se hace genuflexión con ambas rodillas.

La diferencia expresa el grado de solemnidad. Cuando el Señor está reservado en el sagrario, cerrado, se hace genuflexión simple. Cuando está expuesto a la vista de todos, la reverencia es mayor. En muchos lugares se acostumbra además hacer una inclinación profunda después de la genuflexión doble.

Dónde estáOGMR 274; Ritual de la Sagrada Comunión y del culto eucarístico fuera de la Misa, 84.

Respuesta cortaEs bajar la cabeza o el cuerpo sin doblar la rodilla. Se hace ante el altar, ante la cruz, al nombrar a las tres divinas Personas, al nombre de Jesús, de María y del santo del día, y antes de recibir la comunión.

Hay dos clases. La inclinación de cabeza se hace al pronunciar los nombres sagrados. La inclinación profunda, del cuerpo entero, se hace ante el altar, en el Credo al decir "y por obra del Espíritu Santo se encarnó", y en algunas oraciones. Es el gesto de reverencia ordinario para todo lo sagrado que no es el Santísimo, incluidas las sagradas imágenes.

Dónde estáOGMR 275.

Respuesta cortaPorque el pecado nace del corazón, y el gesto reconoce que la culpa es propia y no de otros.

Viene directamente del Evangelio. En la parábola del fariseo y el publicano, este último no se atrevía ni a levantar los ojos y "se golpeaba el pecho diciendo: Dios mío, ten compasión de este pecador" (Lc 18,13). Y Jesús dijo que ese fue el que volvió a casa justificado. Se hace tres veces, al decir "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa".

Dónde estáMisal Romano, acto penitencial; CIC 1450-1451.

Respuesta cortaSe hacen con el pulgar en la frente, en los labios y en el pecho, pidiendo que la Palabra de Dios esté en la mente, en la boca y en el corazón.

Mientras se hacen, el sacerdote reza en voz baja para que el Señor purifique su corazón y sus labios. El fiel puede rezar en silencio algo semejante: que la Palabra esté en mi mente para entenderla, en mis labios para anunciarla y en mi corazón para amarla. Es un gesto pequeño que ordena toda la escucha.

Dónde estáMisal Romano, rito del Evangelio; OGMR 134.

Respuesta cortaPorque el Misal indica ese gesto solo para el sacerdote, que extiende las manos por presidir en nombre de Cristo. Para el pueblo no prescribe ningún gesto en particular.

Conviene decirlo con exactitud: el Misal no manda ni prohíbe nada al pueblo en ese momento, y la Santa Sede ha respondido varias veces que la cuestión queda abierta. Por eso en unos lugares se acostumbra rezar con las manos juntas, en otros extendidas y en otros tomados de la mano. Lo que sí es propio del sacerdote, y solo de él, es el gesto de orar con los brazos abiertos, llamado orante, porque expresa que preside la oración en nombre de Cristo. La regla práctica es sencilla: hacer lo que se acostumbre en la propia comunidad y evitar convertir el gesto en motivo de discusión.

Dónde estáOGMR 152, 237; Misal Romano, rito de la comunión.

Respuesta cortaPorque el altar representa a Cristo, y en la mayoría de los altares están depositadas reliquias de mártires.

El altar no es una mesa cualquiera: es el lugar del sacrificio y el signo del mismo Cristo. Por eso se besa al principio y al final de la Misa, se inciensa en las celebraciones solemnes y se le hace reverencia al pasar delante. La costumbre de colocar reliquias bajo el altar viene de los primeros siglos, cuando se celebraba sobre las tumbas de los mártires.

Dónde estáOGMR 49, 296-303; CIC 1383.

Respuesta cortaSignifica que no se puede recibir a Cristo estando enemistado con el hermano. Se saluda con sobriedad, solo a los que están al lado, sin desplazarse ni interrumpir el rito.

El fundamento está en el Evangelio: "si al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda y vete primero a reconciliarte" (Mt 5,23-24). Por eso el rito va justo antes de la comunión. No es un momento de saludos sociales ni de conversación; es un signo de reconciliación. El sacerdote permanece en el presbiterio.

Dónde estáOGMR 82, 154; CIC 1382.

Respuesta cortaEs abstenerse de todo alimento y bebida, salvo agua y medicinas, durante una hora antes de comulgar.

No es una carga sino una preparación: el cuerpo también se dispone para recibir al Señor. La hora se cuenta antes del momento de la comunión, no antes del comienzo de la Misa. Hay excepciones expresas: los enfermos, los ancianos y quienes los cuidan pueden comulgar aunque hayan tomado algo antes, y los sacerdotes que celebran varias Misas el mismo día.

Dónde estáCDC, cánones 919; CIC 1387.

Respuesta cortaSe hace inclinación de cabeza, se responde Amén, y se recibe en la mano o en la boca. Si es en la mano, se pone una mano sobre la otra como un trono, y se consume enseguida, delante del ministro.

Las dos formas son legítimas y ninguna es más digna que la otra: lo que importa es la reverencia. San Cirilo de Jerusalén, en el siglo IV, ya enseñaba a los recién bautizados a hacer del hueco de la mano un trono para recibir al Rey. Nunca se debe tomar la Hostia con los dedos del ministro ni retirarse con ella en la mano, ni guardarla. Conviene además comprobar que no queden partículas en la palma.

Dónde estáOGMR 160-161; Redemptionis Sacramentum 92; CIC 1386.

Respuesta cortaSí se puede, pero si se llegó después del Evangelio no se ha cumplido el precepto dominical y conviene asistir a otra Misa completa.

La Iglesia no fija un minuto exacto a partir del cual la Misa "no vale", y ninguna norma actual lo hace. Lo que enseña es que la participación debe ser plena, y que la liturgia de la Palabra y la eucarística forman un solo acto. La costumbre pastoral más extendida señala la liturgia de la Palabra como la parte que no debería perderse. Llegar tarde por un imprevisto no es pecado; hacerlo por costumbre sí revela poca estima por lo que se celebra.

Dónde estáCIC 1348; CDC, canon 1247-1248.

Respuesta cortaSí, hasta dos veces, siempre que la segunda sea participando en una Misa completa.

El Derecho Canónico lo permite expresamente. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando alguien va a Misa en la mañana y por la tarde asiste a un matrimonio o a un funeral. Lo que no se puede es acercarse a comulgar tres veces en el mismo día, ni comulgar por segunda vez fuera de la Misa. Hay una excepción: quien está en peligro de muerte puede recibir el viático aunque ya haya comulgado.

Dónde estáCDC, canon 917 y 921.

Respuesta cortaParticipar igualmente en la Misa y hacer la comunión espiritual, que es un deseo sincero de recibir a Cristo cuando no se puede hacerlo sacramentalmente.

Nadie está fuera de la Misa por no comulgar. Quien no puede acercarse, por estar en pecado grave sin haberse confesado, por no haber guardado el ayuno o por cualquier otra razón, sigue participando plenamente escuchando la Palabra, uniéndose a la ofrenda y rezando. Muchos, mientras los demás comulgan, van hasta el ministro con los brazos cruzados sobre el pecho para recibir una bendición; es una costumbre extendida en muchos lugares.

Una fórmula sencilla de comunión espiritual: Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya hubieras venido, te abrazo y me uno del todo a ti. No permitas que jamás me separe de ti.

Dónde estáCIC 1385, 1394; Ecclesia de Eucharistia 34.

Respuesta cortaConfesarse cuanto antes, sin angustiarse. Si fue por olvido o por no saberlo, no hay culpa grave.

La culpa grave requiere plena advertencia y consentimiento deliberado. Quien comulgó sin caer en la cuenta, o creyendo de buena fe que podía hacerlo, no cometió un pecado grave. Lo que corresponde es acudir a la confesión en la primera ocasión y seguir adelante con paz. La Iglesia no quiere fieles atormentados sino conscientes.

Dónde estáCIC 1857-1860, 1385.

Respuesta cortaNo se recoge del suelo con prisa ni se disimula. Se avisa de inmediato al sacerdote o al ministro, que la recogerá y la consumirá o la purificará según corresponda.

El Misal establece que si cae una partícula debe recogerse con reverencia, y que el lugar donde cayó se purifica con agua, que después se vierte en el sacrarium, un sumidero especial que va directamente a la tierra. Nada de esto es escrúpulo: es la consecuencia lógica de creer que ahí está realmente Cristo. Lo mismo vale si se derrama el cáliz.

Dónde estáOGMR 280; Redemptionis Sacramentum 92, 280.

Respuesta cortaVolver al lugar, sentarse o arrodillarse y guardar silencio unos minutos. Es el momento más íntimo de toda la Misa.

Cristo está realmente dentro de nosotros durante el tiempo en que permanecen las especies. La Iglesia recomienda el silencio precisamente para eso, y el propio Misal prevé un tiempo de oración silenciosa después de la comunión. Es buen momento para dar gracias, pedir por los que amamos y ofrecer el día. Conviene no conversar, no revisar el teléfono y no salir del templo.

Dónde estáOGMR 45, 88; CIC 1391-1392.

Respuesta cortaNo conviene. La Misa termina con la bendición y la despedida, y esa parte también forma parte de la celebración.

Los ritos de conclusión no son un trámite: en ellos se recibe la bendición y el envío, que es lo que da nombre a toda la celebración, porque la palabra Misa viene del latín missa, envío. Salir antes deja fuera el momento en que se nos manda llevar a la vida lo que hemos recibido. La costumbre antigua señalaba que solo Judas salió antes de tiempo del Cenáculo. Si hay una causa justa, se sale con discreción.

Dónde estáOGMR 90; CIC 1332.

Respuesta cortaPorque la Misa no es un espectáculo ni un acto en honor de nadie: todo está dirigido a Dios. El aplauso desvía la atención hacia las personas.

No hay una prohibición absoluta en el Misal, y en algunos momentos de fiesta, como una boda o un aniversario, un aplauso breve puede ser una expresión legítima de alegría. Lo que se pide es que no se convierta en costumbre ni interrumpa los momentos sagrados, y especialmente que no ocurra después de la comunión ni durante la plegaria eucarística. El criterio es sencillo: la Misa se celebra para Dios, no para el que canta, predica o toca.

Lo más importante de este bloque

  1. La Misa es el sacrificio de Cristo hecho presente, no una ceremonia de recuerdo.
  2. Se responde y con tu espíritu siempre, sin añadidos.
  3. La genuflexión está reservada al Santísimo. Ante el altar, la cruz y las sagradas imágenes se hace inclinación.
  4. El ayuno eucarístico es de una hora antes de comulgar, y no cuenta el agua ni las medicinas.
  5. Al recibir la comunión se responde Amén, y se consume la Hostia delante del ministro.
  6. Después de comulgar, silencio. Y la Misa termina con la bendición, no con la comunión.

Dónde estáOGMR 45, 78; Sacrosanctum Concilium 30.

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