Desde 1651

Quiénes somos

Una familia de fe que camina junto al Bajío, las comunidades indígenas y el Centro de Pujilí, bajo el patronazgo de San Buenaventura.

Retablo mayor con la alfombra de flores y frutos preparada por la comunidad
Fachada de la Iglesia Matriz de Pujilí desde el parque central
Dónde estamos

El cantón Pujilí está a 2.961 metros sobre el nivel del mar, a 10 kilómetros de Latacunga, con una temperatura que va de los 8 a los 23 grados. Su monte sacro es el Sinchahuasín. La parroquia eclesiástica San Buenaventura de Pujilí acompaña a una población cercana a los 45.000 fieles.

El nombre de Pujilí viene del Ayllu de Puxilí, y su origen se remonta a Pugllileo, que significa «posada de los juguetes»: del quichua pulli, jugar, y del vocablo panzaleo leo, que equivale a posada.

Nuestra historia

Según los archivos bautismales, desde 1651 los misioneros franciscanos catequizaban ya a las comunidades indígenas de Pujilí. De ese trabajo nació el asiento doctrinero, fundado con el nombre de «Doctor San Buenaventura de Puxilí», que hizo del santo patrono de la villa y de esta parroquia eclesiástica. Más tarde el asiento se elevó a la categoría de Villa, y en el período republicano, el 14 de octubre de 1852, se aprobó la conformación del cantón Pujilí.

Antes de todo eso, el Ayllu de Pujilí estuvo habitado por el pueblo Panzaleo, dedicado a la agricultura, la alfarería, la domesticación y la cría de ganado, en un territorio boscoso y de clima templado. Sometido después a la invasión inca y luego a la colonia, adoptó el idioma quichua y nuevas formas de organización social que hoy siguen siendo parte de nuestra identidad.

Una parroquia multicultural

En la parroquia conviven e interactúan varias culturas: la indígena, la campesina, la de la ciudad, la afro y la montubia. Esa diversidad es una riqueza y también un desafío: evangelizar a estos grupos exige respetar su pensamiento, su modo de vida y sus creencias, para poder compartir los valores que ya viven y fortalecer desde ahí la experiencia religiosa.

En los últimos años, la migración desde las comunidades indígenas hacia el centro ha creado nuevos asentamientos en la zona nororiental del casco urbano, y muchas familias han salido del cantón buscando trabajo, estudio o reunirse con los suyos.

Vida religiosa

La parroquia cuenta también con el apoyo de la Congregación de las Operarias de la Sagrada Familia y la Congregación de las Hermanas de la Paz, presentes en distintos servicios pastorales y comunitarios.

Misión

Anunciar la Persona, Palabra y Proyecto de Jesús desde el encuentro personal y comunitario con quien nos amó primero, conformando una parroquia comunidad de comunidades, para generar una Iglesia sinodal, samaritana, participativa y celebrativa, en la que el laico, desde su compromiso bautismal, sea protagonista de la Nueva Evangelización Misionera y constructor del Reino de Dios aquí y ahora.

Visión

Ser una parroquia donde los laicos asumen con formación y responsabilidad la vida de los grupos, misiones y comunidades, acompañados por sus sacerdotes y religiosas; con una vida litúrgica ordenada, una catequesis viva para todas las edades y un rostro propio que valore la identidad indígena y campesina de su territorio.

Fe y cultura

Nuestras tradiciones

Celebraciones de hondo arraigo que marcan el año de la parroquia y la vida de Pujilí.

Corpus Christi y la Fiesta del Danzante

La Octava del Corpus Christi, o fiesta del Danzante, fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación el 11 de abril de 2001. Es la fiesta más fastuosa y representativa de Pujilí por su colorido y su tradición indígena: un encuentro entre los rituales andinos y la fe cristiana llegada de Occidente.

El personaje principal es el Danzante, conocido también como Tushug o Sacerdote de la Lluvia, que antiguamente bailaba en agradecimiento por la cosecha del maíz. Lleva en la mano derecha un alfanje adornado con aves y, en la izquierda, una paloma que simboliza al Espíritu Santo y que se libera a la salida de la iglesia. Los cascabeles cosidos a sus piernas marcan el ritmo de sus pasos: la media luna, el cruce, la vuelta y regreso, el ocho, y el movimiento de abrir los brazos como alas de cóndor.

Toda una comunidad hace posible la fiesta mediante las jochas, donaciones en dinero o en especies que después se restituyen. Quien es designado danzante debe ensayar durante al menos un mes y someterse a una dieta especial. En Pujilí conservan viva esta tradición las comunidades de Jachaguango, San Rafael, San Vicente, Ramospamba y Jigua Yacubamba, cunas de una costumbre que cruza los 500 años.

Como centro de la festividad se celebra la Solemne Eucaristía en el templo central del cantón, y el rito de la «Toma de la Plaza», que recuerda la antigua acción de gracias por los alimentos y las cosechas.

El Niño de Isinche

Esta imagen colonial de Jesús Niño se remonta alrededor del año 1730, cuando en uno de los fardos que llegaban al obraje de los Jesuitas se encontró una pequeña imagen tallada, a la que se llama Niño Manuelito o Niño de Isinche.

El mayor homenaje es el 25 de diciembre, con el concurrido «Pase del Niño», que se vive en tres momentos: la víspera, la procesión y la Misa acompañada de bandas y villancicos. Un año antes comienzan los preparativos con la designación del priostе, que se ofrece por devoción, y de los yuras, elegidos mediante las jochas. Participan los reyes magos, el rey ángel, el rey embajador, los saumeriantes, las cantoras, el huasicama, los caporales, las chinas, los yumbos, los payasos y las bandas.

El santuario está a 3 kilómetros al sur del cantón, en la hacienda Isinche grande. La devoción al Niño de Isinche constituye la identidad del pujilense y está en el centro de su fe.

Operación Mato Grosso

El proyecto llegó a Pujilí en 1976, a Yacubamba, por invitación de Monseñor José Mario Ruiz, de la mano de Giuseppe (Pepo) Piovanelli y su esposa Adriana Tiziano. Empezó con lo básico —sin agua potable, sin luz— compartiendo y viviendo con la gente, arreglando la casa, la capilla y fundando la guardería.

En 1980 comenzó el proyecto de la Casa Campesina, desde donde se impulsó la integración de organizaciones indígenas que dio origen al MIC (Movimiento Indígena del Cotopaxi). La Casa Campesina continúa acompañando al indígena y al campesino: catequesis desde los oratorios, apoyo en salud con médico y psicología, mercados, construcción de casas y refuerzo académico para niños de familias pobres.

Tras la visita del Papa Juan Pablo II en 1985, nació la necesidad de una escuela de arte para la juventud: en 1986 se inició el centro de formación «Antonio Bresciani», en la antigua hacienda de San Nicolás, con 20 jóvenes indígenas. Se optó por un centro de arte y escultura en madera. La solidaridad es el eje de la OMG, que colaboró además construyendo templos en las comunidades indígenas y del Bajío.

Otras celebraciones del año

40 Horas. Como preparación para la Semana Santa, desde el miércoles de ceniza se viven las Cuarenta Horas en las comunidades del bajío, recordando los cuarenta días de Jesús en el desierto y las cuarenta horas que permaneció en el sepulcro.

24 Horas para el Señor. Por iniciativa del Papa Francisco, con motivo del Año de la Misericordia, se celebra el sexto domingo de Cuaresma.

Semana Santa. Participan los distintos niveles de la catequesis junto a padres de familia y catequistas. En el centro se hacen cuatro días de adoración al Santísimo, y en el campo los catequistas preparan el Vía Crucis por zonas y barrios.

La Soledad de María. Se vive con intensidad el viernes de Concilio y el Sábado Santo, con priostes que preparan el homenaje a la Madre acompañada por el coro de mujeres durante todo el día. En mayo, cada sábado se reza el rosario de aurora, preparado por los catequistas y catequizandos, con procesión final a Guápulo o a San Juan.

Pentecostés. Se vive sobre todo con los jóvenes próximos a recibir la Confirmación, en una Vigilia con reflexiones, oración, convivencia y peregrinación que culmina en la Celebración Eucarística.

San Buenaventura. El 15 de julio celebramos a nuestro patrono, con la participación de los barrios, las comunidades bíblicas y los misioneros laicos.

El abanderado de las almas. El 2 de noviembre, Día de los Difuntos, la parroquia celebra la Eucaristía en el cementerio. El lunes siguiente se celebra la «Octava de las almas», cuyo personaje central es el abanderado que porta la bandera de terciopelo morado o negro donde se exaltan la cruz y los doce signos de la pasión de Cristo. En estas fechas se comparte la colada morada con las guaguas de pan.

Equipo pastoral

Quienes acompañan la parroquia

Sacerdotes al servicio de la comunidad de San Buenaventura de Pujilí.

Equipo pastoral de la Parroquia San Buenaventura de Pujilí
P. Luis Arias
P. Luis Arias Párroco
P. Alcides Catota
P. Alcides Catota Vicario parroquial
P. Guillermo Rivera
P. Guillermo Rivera Vicario parroquial
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