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El templo y el Santísimo

Lo que conviene saber al entrar en una iglesia, y qué hacer cuando el Señor está expuesto.

Para todos

13 preguntas de este bloque

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Respuesta cortaPersignarse con agua bendita, hacer genuflexión hacia el sagrario, buscar sitio en silencio y rezar unos momentos antes de que empiece la celebración.

El templo no es un local de reuniones: es la casa de Dios y el lugar donde está reservado el Santísimo. Por eso se entra con una actitud distinta a la de cualquier otro edificio. Los pocos minutos antes de la Misa son valiosos: sirven para dejar fuera las prisas, ofrecer las intenciones que se traen y disponer el corazón. Llegar con tiempo forma parte de participar bien.

Dónde estáCIC 1180, 1181, 2691.

Respuesta cortaPara recordar el bautismo. Al persignarse con ella, se renueva el momento en que fuimos hechos hijos de Dios.

Es un sacramental, es decir, un signo sagrado instituido por la Iglesia que dispone a recibir la gracia. No obra por sí mismo como los sacramentos, pero prepara el alma y aparta del mal. Su raíz está en las purificaciones que Dios mandó en el Antiguo Testamento y en el agua del bautismo, por la cual, dice san Pablo, fuimos sepultados con Cristo y resucitados con Él. Se puede llevar agua bendita a casa y usarla en la oración familiar.

Dónde estáCIC 1667-1670, 1668.

Respuesta cortaPor la lámpara encendida junto a él, que normalmente es roja. Si está encendida, el Santísimo está reservado.

La Iglesia manda que arda continuamente una lámpara junto al sagrario, para indicar y honrar la presencia de Cristo. Esa costumbre viene directamente del Antiguo Testamento, donde Dios mandó que ardiera siempre una lámpara ante el santuario. Cuando el sagrario está vacío, como ocurre entre el Jueves y el Sábado Santo, la lámpara se apaga y la puerta queda abierta.

Dónde estáCDC, canon 940; CIC 1379, 1183.

Respuesta cortaPorque ahí está realmente Cristo, y la genuflexión es un acto de adoración.

No se saluda a un mueble ni a un adorno: se adora a una Persona. Por eso el gesto es el mismo que se hace ante el Santísimo expuesto. Se hace al entrar y al salir del templo, y siempre que se pase por delante del sagrario. Si el sagrario está en una capilla lateral, al entrar en la iglesia se hace reverencia al altar, y la genuflexión se reserva para cuando se pasa ante la capilla del Santísimo.

Dónde estáOGMR 274; CIC 1378.

Respuesta cortaGenuflexión con las dos rodillas al llegar y al retirarse, y permanecer de rodillas o sentado en silencio, mirando y rezando.

La exposición del Santísimo tiene una sola finalidad: adorar a Cristo y estar con Él. No hace falta rezar mucho ni tener oraciones preparadas. Se puede rezar el Rosario, leer el Evangelio del día, hacer peticiones, dar gracias, o simplemente permanecer en silencio mirando la custodia. Los santos han comparado ese rato con estar al sol: uno no hace nada, pero sale distinto.

⚠️ Atención. Durante la exposición no se conversa, no se pasea por el templo y no se cruza por delante de la custodia sin hacer reverencia. Y si hay que salir antes, se hace en silencio y sin dar la espalda bruscamente.

Dónde estáCIC 1378-1379, 1418; Ritual de la Sagrada Comunión y del culto eucarístico fuera de la Misa, 79-100.

Respuesta cortaEs el momento final de la exposición, en que el sacerdote bendice al pueblo con el Santísimo. Todos se arrodillan, en silencio, sin persignarse hasta que pasa la bendición.

El sacerdote se cubre las manos con el paño llamado velo humeral, precisamente para que quede claro que no bendice él, sino Cristo. Por eso el rito se hace en silencio y sin decir palabra alguna. Antes se canta habitualmente el Tantum ergo y se reza una oración, y después suelen decirse las alabanzas de desagravio. Al recibir la bendición cada uno se persigna.

Dónde estáRitual del culto eucarístico fuera de la Misa, 97-99.

Respuesta cortaSe pasa una hora ante el Santísimo, alternando lectura, oración y silencio. No hay una fórmula obligatoria.

El nombre viene de la pregunta de Jesús en Getsemaní: "¿no han podido velar una hora conmigo?" (Mt 26,40). Un esquema sencillo que suele ayudar: unos minutos para ponerse en presencia de Dios; después la lectura del Evangelio del día, leído despacio; luego un rato de silencio; después las peticiones y la intercesión por otros; el Rosario si se desea; y al final, acción de gracias. Lo esencial no es cubrir todos los pasos sino permanecer.

Dónde estáCIC 2691, 2711; Ecclesia de Eucharistia 25.

Respuesta cortaSí, y conviene llevarlos. Es la manera en que aprenden. Si lloran o se inquietan mucho, se los saca un momento y se vuelve.

Jesús fue muy claro cuando quisieron apartar a los niños: "dejen que los niños vengan a mí, no se lo impidan" (Mc 10,14). Un niño que crece yendo a Misa aprende antes con los ojos que con las palabras: ve arrodillarse a sus padres, ve el silencio, ve la reverencia. Conviene sentarse donde puedan ver, explicarles después lo que ocurrió y no exigirles una quietud imposible para su edad. La comunidad, por su parte, debe recibirlos con paciencia.

Dónde estáCIC 1251, 2225-2226.

Respuesta cortaCon sencillez y decoro, como quien va a un lugar importante. No se trata de lujo ni de ropa cara, sino de respeto.

La Iglesia no impone un código de vestimenta y no hay ninguna norma universal que fije prendas concretas. Lo que se pide es coherencia: la manera de vestir expresa la conciencia de dónde se está y a quién se va a encontrar. El criterio práctico es sencillo: que la ropa no llame la atención sobre uno mismo ni distraiga a los demás. Y conviene recordar que nadie debe ser juzgado por su ropa: la pobreza nunca es motivo de reproche en la casa de Dios.

Dónde estáCIC 2521-2524, sobre el pudor.

Respuesta cortaDebe estar en silencio. Solo se usa si sirve para seguir las lecturas o las oraciones, nunca para otra cosa.

Hoy muchos usan el teléfono como misal o como devocionario, y eso es legítimo. Lo que rompe la celebración es lo demás: las llamadas, los mensajes, las fotos y los videos durante la Misa, especialmente en la consagración y en la comunión. En celebraciones como bautizos y matrimonios conviene acordar de antemano quién tomará las fotografías, y hacerlo con discreción.

Dónde estáOGMR 45; CIC 2691.

Respuesta cortaGenuflexión hacia el sagrario, persignarse con agua bendita si se desea, y salir en silencio hasta estar fuera.

El modo de salir dice tanto como el modo de entrar. Conviene esperar a que termine el canto final y no agolparse en la puerta. Y si se acaba de comulgar, el silencio de esos minutos vale más que cualquier conversación que pueda esperar unos pasos más allá.

Dónde estáOGMR 90; CIC 1391.

Respuesta cortaSí, siempre que el templo esté abierto. La visita al Santísimo es una de las devociones más recomendadas por la Iglesia.

El Catecismo la recomienda expresamente: la visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración. No hace falta ninguna preparación ni ningún horario. Basta entrar, saludar al Señor y estar un rato. Muchos santos aconsejaban entrar aunque fuera cinco minutos al pasar por delante de una iglesia.

Dónde estáCIC 1418.

Respuesta cortaSon signos sagrados instituidos por la Iglesia, como el agua bendita, las bendiciones, el escapulario, las medallas o las velas. Preparan para recibir la gracia, pero no la dan por sí mismos como los sacramentos.

La diferencia es importante. Los siete sacramentos fueron instituidos por Cristo y dan la gracia que significan. Los sacramentales los instituyó la Iglesia y actúan por la oración de la Iglesia y por la disposición de quien los usa. No son amuletos y no funcionan por sí solos: una medalla no protege a quien vive de espaldas a Dios. Usados con fe, en cambio, santifican momentos y lugares de la vida corriente.

Lo más importante de este bloque

  1. La lámpara encendida junto al sagrario indica que el Señor está reservado ahí.
  2. Genuflexión con una rodilla ante el sagrario; con las dos cuando el Santísimo está expuesto.
  3. El agua bendita recuerda el bautismo, y es un sacramental, no un amuleto.
  4. En la bendición con la custodia todos se arrodillan y guardan silencio.
  5. Visitar al Santísimo fuera de la Misa es una de las devociones más recomendadas por la Iglesia.

Dónde estáCIC 1667-1673.

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