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Los sacramentos en la práctica

Aquí están las preguntas que más se callan, sobre todo las de la confesión. Muchos adultos llevan años sin confesarse por una razón muy sencilla: no recuerdan cómo se hace y les da vergüenza preguntarlo.

Para todos

16 preguntas de este bloque

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Respuesta cortaBautismo, Confirmación y Eucaristía, que son los de iniciación. Penitencia y Unción de los enfermos, que son los de curación. Orden sacerdotal y Matrimonio, que son los de servicio a la comunidad.

Los siete fueron instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia. No son ceremonias ni costumbres: son signos eficaces que dan realmente la gracia que significan. El agua del bautismo lava de verdad, la absolución perdona de verdad, y en la Eucaristía está realmente Cristo. Acompañan todos los momentos importantes de la vida: el nacimiento, el crecimiento, el alimento, el perdón, la enfermedad, la vocación y la familia.

Dónde estáCIC 1113, 1210-1211.

Respuesta cortaExamen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda, confesión de los pecados y cumplir la penitencia.

Son cinco y conviene saberlos de memoria, porque los tres primeros se hacen antes de entrar y los dos últimos en el confesionario y después.

  1. Examen de conciencia. Recordar en qué se ha fallado desde la última confesión. Se hace con calma, pidiendo antes luz al Espíritu Santo.
  2. Dolor de los pecados. Arrepentirse de verdad, no por miedo al castigo sino sobre todo por haber ofendido a Dios, que es tan bueno. Este es el paso más importante: sin arrepentimiento no hay perdón.
  3. Propósito de enmienda. Decidir sinceramente no volver a pecar y poner los medios para evitarlo. No es prometer que nunca más se caerá, sino querer de verdad no caer.
  4. Decir los pecados al confesor. Con sencillez, sin rodeos y sin ocultar nada grave.
  5. Cumplir la penitencia. Hacer lo que el sacerdote indique, y hacerlo pronto para no olvidarlo.

Dónde estáCIC 1450-1460.

Respuesta cortaSe saluda, se dice cuánto tiempo hace de la última confesión, se dicen los pecados y se termina pidiendo perdón.

El diálogo, paso a paso:

Se entra, se saluda y se hace la señal de la cruz junto con el sacerdote.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Ave María Purísima.

El sacerdote suele responder: "sin pecado concebida". En muchos lugares se omite esta fórmula y simplemente se saluda; las dos formas están bien.

Padre, hace [tanto tiempo] que no me confieso. Me acuso de los siguientes pecados...

Aquí se dicen los pecados, con sencillez y sin dar explicaciones largas ni acusar a otras personas.

De estos y de todos los pecados de mi vida, me arrepiento de todo corazón y pido perdón a Dios y la penitencia a usted, Padre.

El sacerdote aconseja, señala la penitencia y pide el acto de contrición.

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

El sacerdote da la absolución extendiendo la mano. Al final se responde:

Amén.

El sacerdote despide diciendo algo como "vete en paz" o "da gracias al Señor, porque es bueno".

Porque es eterna su misericordia.
⚠️ Atención. Si no se recuerda ninguna de estas fórmulas, no pasa absolutamente nada. Basta con entrar y decirlo así: Padre, hace mucho que no me confieso y no recuerdo cómo se hace, ayúdeme. El sacerdote guiará todo el resto. Ningún confesor se molesta por eso; al contrario.

Dónde estáRitual de la Penitencia; CIC 1450-1460, 1480-1484.

Respuesta cortaSe pide luz al Espíritu Santo y se repasa la vida ante Dios, ayudándose de los mandamientos.

Un esquema sencillo, siguiendo los diez mandamientos:

  • Amar a Dios sobre todas las cosas. ¿He rezado? ¿He dudado de la fe sin buscar respuestas? ¿He puesto otras cosas en el lugar de Dios: el dinero, el trabajo, la superstición, las cadenas y los horóscopos?
  • No tomar el nombre de Dios en vano. ¿He jurado en falso? ¿He usado el nombre de Dios con ligereza o para maldecir?
  • Santificar las fiestas. ¿He faltado a Misa el domingo por comodidad o por pereza? ¿He trabajado sin necesidad en día de precepto?
  • Honrar padre y madre. ¿Cuido a mis padres o los tengo olvidados? ¿Cumplo mis deberes con mis hijos y con mi familia?
  • No matar. ¿He guardado rencor u odio? ¿He maltratado a alguien de palabra o de obra? ¿He descuidado gravemente mi salud o la de otros? ¿He participado en algo contra la vida?
  • Vivir la pureza. ¿He faltado a la fidelidad? ¿He tratado a otros como objetos? ¿Cuido lo que veo y lo que consumo?
  • No robar. ¿He tomado lo ajeno? ¿He devuelto lo prestado? ¿He sido justo en el trabajo y en los pagos? ¿He hecho trampas?
  • No mentir. ¿He mentido? ¿He hablado mal de otros a sus espaldas? ¿He revelado lo que debía callar? ¿He juzgado sin saber?
  • Los deseos. ¿He alimentado deseos que dañan mi matrimonio o el de otros? ¿He envidiado lo que otros tienen?
  • Y en general. ¿He ayudado al que lo necesitaba? ¿He perdonado? ¿He dado buen ejemplo? ¿He cumplido mis deberes de estado?

El examen no es para hundirse sino para ver claro. Basta un cuarto de hora en silencio, y conviene terminar siempre mirando la misericordia de Dios y no los propios fallos.

Dónde estáCIC 1454, 1785; los diez mandamientos en CIC 2052-2557.

Respuesta cortaObliga al menos una vez al año, y siempre antes de comulgar si se tiene conciencia de pecado grave. Se recomienda hacerlo con frecuencia, aunque solo haya faltas leves.

El mínimo lo fija el precepto de la Iglesia, pero un mínimo no es una meta. La confesión frecuente, aunque no haya pecados graves, ayuda a conocerse, a corregir defectos y a crecer, porque cada absolución da gracia. Muchos santos se confesaban cada semana o cada quince días. Una periodicidad razonable para un cristiano corriente es una vez al mes.

Dónde estáCDC, canon 989; CIC 1457-1458.

Respuesta cortaSi fue un olvido involuntario, la confesión es válida y todos los pecados quedan perdonados. Solo hay que mencionarlo en la próxima confesión.

Dios no juega a las trampas. El perdón alcanza a todo lo que el penitente confesaría si lo recordara. Distinto es ocultar deliberadamente un pecado grave por vergüenza: en ese caso la confesión no vale y hay que rehacerla, diciendo desde el principio que se calló algo. Vale la pena recordar que el confesor no puede revelar nada de lo oído, bajo ninguna circunstancia y con excomunión automática si lo hiciera.

Dónde estáCIC 1456; CDC, cánones 983-984.

Respuesta cortaEntrando y diciéndolo tal cual: que hace años, que no recuerda cómo se hace y que pide ayuda. El sacerdote guiará todo lo demás.

Es la situación más común de todas y ningún confesor se sorprende. No hace falta recordar cada pecado de veinte años ni llevar una lista exhaustiva: basta la sinceridad y decir lo grave que se recuerde, en general. La parábola del hijo pródigo describe exactamente esto: el hijo preparó un discurso y el padre no lo dejó ni terminar, porque salió a abrazarlo antes. Vale la pena buscar un momento sin prisa y avisar al sacerdote de que se necesitará algo más de tiempo.

Dónde estáCIC 1439, 1455; Lc 15,11-24.

Respuesta cortaSí. Con cualquier sacerdote que tenga facultad para confesar, en cualquier parroquia, y no hace falta ser conocido ni pertenecer a esa comunidad.

Muchos prefieren confesarse donde nadie los conoce, y es completamente legítimo. Otros encuentran provecho en tener un confesor habitual que conozca su camino y pueda acompañarlo, que es lo que la Iglesia recomienda para quien quiere avanzar. Cualquiera de las dos opciones es válida. Y en peligro de muerte, cualquier sacerdote puede absolver de todo pecado, sin excepción alguna.

Dónde estáCDC, cánones 966, 976; CIC 1462, 1484.

Respuesta cortaNo. La confesión sacramental requiere la presencia física del penitente y del confesor.

El sacramento no es una conversación sino un acto en el que el sacerdote actúa en nombre de Cristo, y eso exige el encuentro real. La Iglesia lo ha recordado expresamente en varias ocasiones. Quien no puede acceder a un sacerdote y está arrepentido de corazón puede hacer un acto de contrición perfecta, que obtiene el perdón con el propósito de confesarse en cuanto sea posible.

Dónde estáCIC 1452; Penitenciaría Apostólica, nota del 20 de marzo de 2020.

Respuesta cortaEs arrepentirse por amor a Dios, y no solo por miedo al castigo. Obtiene el perdón de los pecados graves incluso antes de confesarse, con la condición de confesarlos en la primera ocasión.

El Catecismo lo enseña con claridad: cuando el arrepentimiento brota del amor a Dios amado sobre todas las cosas, se llama contrición perfecta y perdona las faltas veniales y también las graves, si incluye el propósito firme de acudir a la confesión sacramental cuanto antes. Es muy importante conocerlo, sobre todo para acompañar a un enfermo grave cuando no hay un sacerdote cerca.

Dónde estáCIC 1452.

Respuesta cortaUn católico bautizado y confirmado, que haya hecho la primera comunión, mayor de dieciséis años, que lleve una vida coherente con la fe y que no sea el padre ni la madre del niño.

El padrino no es un título honorífico ni un vínculo social: asume el compromiso de ayudar a que el ahijado viva como cristiano. Por eso se le piden esas condiciones. Basta con un padrino o una madrina, o uno de cada uno; no se admiten dos padrinos y dos madrinas. Un cristiano bautizado no católico puede figurar como testigo del bautismo, junto a un padrino católico.

⚠️ Atención. El requisito de vida coherente incluye, para quien vive en pareja, estar casado por la Iglesia. No es una exclusión ni un castigo: es que no se puede pedir a alguien que enseñe a vivir un compromiso que él mismo no ha asumido. Muchas parroquias aprovechan esta situación para ayudar a la pareja a regularizar su matrimonio, que suele ser más sencillo de lo que se piensa.

Dónde estáCDC, cánones 872-874; CIC 1255.

Respuesta cortaLos mismos requisitos. Y se recomienda que sea el mismo padrino del bautismo, para expresar la unidad entre los dos sacramentos.

La confirmación completa lo que empezó en el bautismo, y por eso la Iglesia sugiere la misma persona. También pueden serlo los propios padres si el obispo lo permite en algún caso particular, aunque lo ordinario es que sea otra persona, precisamente para ampliar la red de quienes acompañan la fe del confirmando.

Dónde estáCDC, cánones 893, 874; CIC 1311.

Respuesta cortaEn las primeras semanas después del nacimiento. No hay que esperar años ni acumular dinero para la fiesta.

El Derecho Canónico pide a los padres que procuren el bautismo en las primeras semanas, y para eso se requiere la esperanza fundada de que el niño será educado en la fe católica. Retrasarlo por motivos de fiesta, de vestido o de ahorro invierte el orden de las cosas: lo esencial es el sacramento, no la celebración. La parroquia debe facilitarlo siempre, y nunca puede negarse por falta de recursos.

Dónde estáCDC, canon 867; CIC 1250, 1252.

Respuesta cortaEs el sacramento para quien está gravemente enfermo, va a ser operado o está debilitado por la edad. No es solo para el momento de morir y no hay que esperar a la agonía.

El nombre antiguo, extremaunción, hizo mucho daño, porque instaló la idea de que llamar al sacerdote era anunciar la muerte. La Iglesia cambió el nombre precisamente por eso. El sacramento da fortaleza, paz y ánimo para afrontar la enfermedad, perdona los pecados si el enfermo no puede confesarse, y a veces obtiene también la salud del cuerpo. Su fundamento está en Santiago: "¿está enfermo alguno de ustedes? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y lo unjan con óleo" (Sant 5,14-15).

⚠️ Atención. No hay que esperar a que el enfermo esté inconsciente. Lo mejor es pedirla cuando todavía puede participar, rezar y confesarse. Y se puede recibir más de una vez: si la persona mejora y después recae, o si sobreviene una nueva enfermedad grave.

Dónde estáCIC 1499-1532, especialmente 1514-1515; CDC, canon 1004.

Respuesta cortaLlamar igualmente al sacerdote, sin importar la hora. Mientras llega, acompañar al enfermo rezando y ayudarlo a hacer un acto de contrición.

Atender a un moribundo es una de las obligaciones más graves del ministerio sacerdotal, y ningún sacerdote considera una molestia que lo llamen de noche por eso. Si es imposible que llegue a tiempo, quien acompaña puede rezar en voz alta el acto de contrición para que el enfermo lo haga suyo, sugerirle que ofrezca su dolor y ponga su vida en manos de Dios, y rezar con él lo que sepa: el Padrenuestro, el Ave María, el Credo. Conviene tener a mano en la casa el número del párroco.

Dónde estáCIC 1514, 1525; CDC, canon 1003.

Respuesta cortaEs la comunión que se da a quien está en peligro de muerte, como alimento para el paso a la vida eterna.

La palabra significa provisión para el camino. Es el último sacramento y el más importante en ese momento: la Iglesia enseña que la Eucaristía recibida como viático tiene un significado especial, porque es semilla de vida eterna. Puede recibirse aunque la persona ya haya comulgado ese mismo día, y no requiere ayuno. Junto con la confesión y la unción, forma lo que se llama los últimos sacramentos.

Lo más importante de este bloque

  1. Los cinco pasos: examen, dolor de los pecados, propósito de enmienda, confesión y penitencia.
  2. Si no recuerda cómo confesarse, basta decírselo al sacerdote al entrar. Él guía todo lo demás.
  3. Un pecado olvidado sin querer queda perdonado. Uno callado a propósito, no.
  4. El sigilo del confesor es absoluto y sin excepciones.
  5. La unción de los enfermos no es solo para morir, y se puede recibir más de una vez.
  6. Si alguien está grave, se llama al sacerdote a cualquier hora.

Dónde estáCIC 1517, 1524-1525; CDC, cánones 921-922.

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